Con más de 57 años de actividad ininterrumpida, la planta industrial que IVECO tiene emplazada en Ferreyra, Córdoba, se consolida como un polo productivo de camiones medianos, semipesados y pesados.
Córdoba es la cuna de la industria automotriz argentina y también de los camiones pesados nacionales. A comienzos de 1969 se puso en marcha el complejo industrial de Ferreyra con la producción de los primeros Fiat 619 N y T por parte de la división Fiat Vehículos Industriales.
Desde mediados de los 80, IVECO es la heredera natural de esa experiencia pionera. Invitados por el área de prensa, hace pocos días tuvimos la oportunidad de conocer la actualidad de la fábrica que se erige a poco más de 10 kilómetros de la capital de la provincia mediterránea. Junto a un grupo de periodistas de medios especializados recorrimos sus instalaciones para observar de primera fuente cómo nacen los camiones de la marca de producción nacional.
En la sala de reuniones de la fábrica fuimos recibidos por Justo Herrou, gerente de Marketing y Comunicación, quien nos detalló la gama de modelos que se producen en Córdoba y nos brindó información referida a volúmenes de producción y comercialización, entre otros datos relevantes sobre la actualidad de la empresa. Posteriormente, Maximiliano Quaino, gerente de la fábrica, hizo una reseña del funcionamiento del complejo industrial.
La planta de Córdoba es una de las 16 que IVECO posee globalmente y una de las pocas donde funciona un centro de Investigación y Desarrollo (I&D), integrado por un equipo de ingeniería que configura variantes para adaptar los diseños de origen a las necesidades del mercado local y regional.
Una gama variada
En la actualidad, en Ferreyra se produce una amplia gama de camiones, incluidos medianos, semipesados y pesados. La línea integra modelos Tector, Hi Road, Hi Land y la nueva serie S-Way que comenzó a producirse en febrero de este año.
La capacidad instalada permite fabricar 15.000 unidades al año entre camiones y buses, tanto con motorizaciones diésel como GNC. Cabe destacar que la planta de IVECO es la única en el país que produce motores de este tipo. Si bien el complejo está en condiciones de producir 28 unidades diarias por turno, en esta coyuntura la cifra es de solo 14. La cadencia de montaje entrega un camión cada 20 minutos. El mix de producción actual tiene una relación de 55/45 entre camiones pesados y el resto de la gama.
La línea de montaje es flexible y permite el armado de diferentes tipos de vehículos en las más variadas configuraciones. La producción se planifica semanalmente en función de la demanda.
Los chasis y las cabinas ingresan a la planta en líneas independientes. Los chasis son transportados a través de carros auto guiados por las diferentes estaciones de trabajo donde reciben los ejes, el conjunto motorización-transmisión y, por último, se unen a las cabinas. Estas últimas se reciben casi completas (con instrumental y asientos) y en la línea se les montan algunos componentes como paragolpes, spoilers y grillas.
El proceso de montaje incluye el paso por 17 estaciones bajo el sistema just in time, con un stock de piezas que no supera los tres días. Una vez finalizado el montaje, cada unidad es sometida a controles de calidad que incluyen un banco de pruebas de tren de rodaje y frenos, ensayos de motores en el dinamómetro y de hermeticidad en las cabinas.

Además del montaje de unidades completas, en otro sector de la planta una línea específica realiza el armado de las puertas, a partir de paneles importados de Europa, que son enviadas a Brasil para montarlas en las cabinas. Esta línea está integrada por dos robots y nueve estaciones de soldadura manual.
Los vehículos que IVECO fábrica en el complejo de Ferreyra están integrados por entre 9.000 y 10.000 componentes distintos. Estos componentes son abastecidos por un total de 387 proveedores. De ellos, 76 (19%) son de origen argentino, 53 brasileño (14%) y 258 italiano, (67%). Entre los principales elementos nacionales se destaca el conjunto bastidor, provisto por Maxion Montich, y las motorizaciones que llegan desde la vecina planta de FTP.
Desde Brasil se importan las cabinas, los ejes y las transmisiones. El intercambio con el país vecino es intenso. Alrededor de 26 camiones por mes, cargados con materiales y conjuntos, son enviados a la planta de IVECO de Sete Lagoas.

De los 1.000 empleados que IVECO Group posee en Argentina, unos 450 se desempeñan en el complejo industrial cordobés. Por su parte, por cada empleado directo se suman otros 5 en la cadena de valor de los proveedores.
La oferta de IVECO incluye 200 configuraciones estandarizadas, pero puede ampliarse acorde a la necesidad del cliente. Cada nueva configuración es almacenada en un registro interno que permite recrearla en caso de que el cliente requiera de un nuevo pedido. La flexibilidad de la fabricación permite configurar el vehículo a las necesidades de cada transportista.
Camiones “tropicalizados”
Si bien los modelos de fabricación nacional responden a los diseños originales europeos, para producirlos en el país son sometidos a un proceso de “tropicalización” que implica su adaptación a las condiciones de infraestructura y de mercado de nuestro país y región. Así, los vehículos producidos en Córdoba disponen de mayor despeje, potencias más elevadas y diferentes configuraciones de transmisiones y ejes.
En el caso de la gama S-Way, el lanzamiento industrial fue precedido por más de 450 test de validación y unos 2.500.000 de kilómetros recorridos para realizar diferentes pruebas.
La producción de Ferreyra abastece mayoritariamente al mercado interno, pero algunos vehículos específicos son exportados a países de la región, como el Tector GNC a Brasil y el Hi Land a Perú, donde es muy demandado para los trabajos de minería.
La oferta de la marca en el país se completa con los productos que llegan desde la planta brasileña, en particular la línea de comerciales livianos Daily en versiones Chasis y Van.
Este fue el año de mayor renovación de la línea con el lanzamiento del camión S-Way 480 de producción nacional (febrero), el Tector 8×4 (mayo), Daily Hi Matic (julio), los Tector 9 y 11 ATM (agosto) y la reciente expansión de la gama nacional del S-Way con las versiones 450 y 540 6×4.
Nos subimos al S-Way
Luego de la visita a la fábrica, llegó el momento más divertido de la jornada. Viajamos hacia Alta Gracia para tomar contacto con la gama completa de la línea S-Way en el circuito de pruebas de la “Fortaleza” de Oreste Berta.
Allí nos esperaban ejemplares de los modelos 450, 480 y 540, de producción nacional, y un 460 6×2 GNC de origen brasileño. En nuestro caso tuvimos la posibilidad de probar un 480 en configuración 6×2 (solo la unidad tractora), y el mencionado 460 6×2 GNC con semirremolque.

La prueba incluyó una vuelta al circuito, siempre acompañado por un instructor de la empresa, donde experimentamos, en particular, la capacidad de aceleración y de frenado a través del sistema intarder, un freno auxiliar hidrodinámico que actúa directamente sobre el eje de salida de la transmisión o la cadena cinemática.
Todos los S-Way están equipados con el motor FPT CURSOR 13 de 12,9 litros, de producción nacional, configurados con potencias que varían entre 450 y 540 cv y capaces de entregar un torque máximo de entre 2.300 y 2.550 Nm. En todos los casos, las motorizaciones están acopladas a una transmisión automatizada ZF TraXon de 12 velocidades.

Las diferentes configuraciones de ejes, 4×2, 6×2 y 6×4, y las opciones en los sistemas de suspensión, neumático o mecánico, permiten la aplicación de los camiones de la serie S-Way en un amplio abanico de necesidades de transporte, desde combustible a minería, pasando también por su homologación para operar con bitrenes con una capacidad máxima de tracción de hasta 80 toneladas.
Sin parar desde 1969
Con el reciente lanzamiento industrial del S-Way 450, se refuerza una línea histórica que comenzó en febrero de 1969 con la fabricación del icónico “Cabeza de loro” (Fiat 619). Desde entonces, han salido más de 135.000 vehículos de una extensa gama que incluyó tanto camiones medianos, semipesados y pesados como buses urbanos y de larga distancia. Mientras otras compañías cerraron sus puertas, se reconvirtieron en autopartistas o interrumpieron temporalmente la fabricación de camiones, IVECO es la única que mantuvo una producción ininterrumpida de 57 años. Y eso es mucho decir en un país con tanta inestabilidad macroeconómica y social como Argentina.
