La Chevrolet Captiva PHEV fue la primera novedad del año del mercado argentino. Presentada en enero, la nueva SUV del segmento C (compacto) llega importada de China a través de un acuerdo entre General Motors y SAIC Motor. La expansión del mercado de vehículos híbridos es una de las claves de su llegada.
Basada en el modelo Wuling Starlight S (presentado en China en abril de 2024), la principal novedad de la Chevrolet Captiva PHEV radica en su configuración híbrida enchufable, que por primera vez GM ofrece en nuestro mercado. Con este lanzamiento, la marca recobra la denominación Captiva luego de ocho años, cuando cesó la comercialización del SUV que hasta entonces importaba de Corea del Sur. Por el momento, solo se ofrece en la versión Premier.
El nuevo SUV de GM combina un motor naftero de cuatro cilindros y 1.495 cc de cilindrada, de disposición delantera transversal, con uno eléctrico alimentado por una batería de fosfato de hierro y litio, de 20,5 kWh de capacidad. Entre ambos motores suman una potencia de 204 cv y un torque 310 Nm. La motorización está acoplada a una transmisión automática DHT (Dedicated Hybrid Transmission) con tracción delantera. Según el fabricante, la Captiva puede desarrollar una velocidad máxima de 170 km/h.

Dependiendo de la carga de la batería, el conductor puede optar por tres modos de energía diferentes: EV (Vehículo Eléctrico), HEV (Híbrido) y EV Max.
En el modo EV la propulsión es totalmente eléctrica. Solo está disponible cuando la carga de la batería supera el 35%. En esta modalidad la autonomía puede alcanzar los 90 kilómetros. La característica “enchufable” de la nueva Captiva permite recargar la batería hasta el 100% desde un enchufe común con un cargador portátil (incluido de serie), un cargador de pared o bien en una estación de carga.
En el modo HEV el sistema alterna automáticamente el motor naftero y el eléctrico en función de la velocidad y la exigencia de manejo. Bajo esta modalidad la autonomía puede llegar a los 950 kilómetros.
Por último, en el modo EV Max se puede forzar el uso del motor eléctrico aun con una carga de batería inferior al 35%. Bajo esta modalidad puede operar hasta que la carga disminuya a menos del 25%, momento en que se enciende el motor térmico.
En ninguno de los tres casos la conducción es 100% naftera; el sistema automáticamente alterna entre una motorización y otra en función de la carga de la batería, velocidad y condiciones de la conducción.

Nuevas sensaciones
Para quien toma contacto por primera vez con un vehículo con esta configuración –como era mi caso- la sensación inicial es extraña. En primer lugar, no hay llave de contacto ni botón de encendido. El vehículo se pone en contacto al destrabar las puertas desde el exterior y acceder al habitáculo. Para ponerlo en movimiento es necesario oprimir el pedal de freno para que el sistema pase a la posición “READY”, recién entonces podemos seleccionar la marcha como en cualquier vehículo de transmisión automática.
En el Captiva, la selectora de cambios no está en la consola, sino en una palanca ubicada del lado derecho de la columna de la dirección que solo dispone de tres posiciones: Reversa (R), Neutral (N) y Directa (D). La posición Park (P) se selecciona con un botón en el extremo del comando y activa, al mismo tiempo, el freno de estacionamiento.

El apagado tampoco es por llave o botón. El sistema recién se apaga cuando seleccionamos la posición Park, nos desabrochamos el cinturón de seguridad y abrimos la puerta del conductor. Como medida de seguridad, el vehículo no permite pasar a D o R si detecta que el cinturón de seguridad está desabrochado.
Si el vehículo está configurado en modo HEV, al acelerar, lo que se pone en funcionamiento es el motor eléctrico aportando el máximo torque de inmediato y evitando que el motor térmico funcione en el momento donde resulta menos eficiente en términos de consumo de combustible. Durante los primeros metros, la ausencia de sonido y vibraciones es casi total, solo se percibe el ronroneo del motor naftero cuando el sistema detecta la necesidad de activarlo.
Según la condición del tráfico, puede hasta no ser necesario oprimir el pedal de freno durante buena parte del trayecto. Al momento de soltar el acelerador en situaciones como cercanía de reductores de velocidad, cruces o vías férreas, se produce el efecto de freno motor que desacelera suavemente al vehículo que avanza por inercia al mismo tiempo que la energía cinética del movimiento hace que el motor eléctrico cambie su función y actúe como generador para recargar la batería.
Notable espacio interior
Con un largo de 4.745 mm y una altura de 1.675 mm, el habitáculo es muy espacioso. El ambiente es una equilibrada combinación entre tecnología y confort. La pantalla LCD del infotainment de 15,6” cobra un protagonismo relevante en el centro del panel y contrasta con la pequeñez del panel de instrumentos de solo 8,8”. La Captiva no escapa a la tendencia de esta distribución desigual en el manejo de la información y comandos. Desde la pantalla táctil central se comandan funciones como la modalidad de energía y conducción y los sistemas de climatización y audio. Manipular esta pantalla implica distraer la vista del camino o bien detener la marcha para hacerlo de modo seguro o dejarlo en manos del acompañante. Aunque menos sofisticados, los comandos analógicos resultan menos riesgosos. En todo caso, preferimos una combinación de ambos.
Por detrás del volante asoma el panel de instrumentos con información acotada al velocímetro, indicador de la carga de la batería y nivel de combustible y situaciones como presión de los neumáticos, autonomía, consumo y tipo de conducción, entre otras.
La terminación “Premier” incluye diversidad de texturas y materiales. Una textura veteada recorre el centro del tablero de instrumentos y se extiende por los paneles de puertas hasta las manijas. Los detalles en terminación simil metal en bronce satinado se aprecian en las manijas de puertas, extremos del panel de instrumentos, bordes de las rejillas de ventilación y comandos del sistema climatizador.
Las butacas delanteras están separadas por una consola de dos niveles que puede resultar invasiva y evita el contacto físico entre el conductor y el acompañante. El “piso superior” es una extensión del panel de instrumentos que aloja los comandos del sistema de climatización, ofrece un espacio para dos celulares, dos portavasos y se prolonga en una profunda gaveta con tapa. El “piso inferior” dispone de una superficie amplia para apoyar diferentes tipos de objetos.

Tanto las butacas como sectores de los paneles de puertas y los apoyabrazos están tapizados en símil cuero Jet Black. La butaca del conductor dispone de regulación eléctrica longitudinal, inclinación del respaldo y altura del asiento. Como parte del equipamiento de confort, se destaca, además, el techo solar panorámico.
Un punto destacable del habitáculo de la nueva Captiva es el amplio espacio para los ocupantes de las plazas traseras, tanto en altura como en la distancia entre el banco trasero y los respaldos de las butacas delanteras. A pesar de no ser un vehículo extremadamente largo, la distancia entre ejes de 2.800 mm contribuye a ese logro. En contraste, los portaobjetos de los paneles de puertas son reducidos. La Chevrolet Captiva ofrece una capacidad del baúl de 532 litros, expansible a 1.690 litros con los asientos traseros rebatidos.
Líneas que fluyen
El diseño exterior se caracteriza por sus líneas fluidas, sin arbritrariedades. En el lateral se distingue el capó plano que solo se quiebra en los últimos centímetros previos a integrarse al plano de la trompa. La línea del hombro es paralela al piso, al igual que la cintura que solo ofrece un quiebre detrás de la puerta trasera. El techo describe un arco con suave pendiente hacia la parte posterior. La ornamentación se limita a unos pocos cromados que realzan la línea de cintura y contrastan con las protecciones plásticas que recorren la zona inferior y los pasa ruedas. El conjunto se complementa con las llantas de aleación de 18 pulgadas en terminación bitonal.

El frontal se caracteriza por la falsa grilla superior en terminación negro brillante que aloja el logo en el centro y se extiende en las luces de circulación diurna. Por debajo, en posición vertical, se alojan los faros LED tipo proyector, con regulación en altura manual. La amplia grilla principal combina detalles en negro brillante y semimate y aloja la placa portapatente.
En la parte posterior, el amplio portón de apertura y cierre eléctrico, incluye parcialmente los faros LED horizontales y las insignias ennegrecidas que identifican a la marca, modelo y versión.
La unidad que probamos se lucía en Azul Alba, una de las cuatro opciones de color que se completa con Blanco Perla, Gris Intenso y Blanco Arena Metálico.

En materia de seguridad, la Chevrolet Captiva PHEV está equipada con frenos a disco en las 4 ruedas, 6 airbags (frontales, laterales y de cortina), frenos ABS, sistema de distribución de frenado (EBD), asistente hidráulico de frenado (HBD), control de estabilidad eléctrico (ESC), asistente de salida en pendiente (HHC), alerta de salida de carril (LDW) con corrección de volante (LKA), alerta de colisión frontal (FCW) y frenado autónomo de emergencia (AEB), entre otros dispositivos.

En ciudad, bajo consumo
A diferencia de los vehículos convencionales, el consumo en los híbridos es sensiblemente menor en el ámbito urbano que en ruta o autopista debido a que su tecnología está optimizada para la recuperación de energía en baja velocidad. La diferencia se debe a la mayor intervención del motor eléctrico con frecuentes detenciones que permiten recargar la batería mediante los frenos.
En ruta, en cambio, prácticamente el motor eléctrico no interviene. Por encima de los 90-100 km/h el motor a combustión es la fuente principal de empuje que debe vencer tanto la resistencia aerodinámica como el peso adicional que suman el motor eléctrico y la batería.
Los valores que arrojó el Captiva PHEV resultaron coherentes con ese concepto. En el ámbito urbano necesitó 4,4 litros para recorrer 100 kilómetros, mientras que en ruta los valores se elevaron a 7,4 litros para la misma distancia.
A pesar de la contracción general del mercado argentino, el segmento de vehículos híbridos experimentó un crecimiento de más de un 300 por ciento en el último y General Motors no quiere quedarse afuera. La llegada del Chevrolet Captiva PHEV es su respuesta ante la demanda de vehículos de mayor economía, con motorizaciones alternativas amigables con el entorno. Una fuerte apuesta por la tecnología, la innovación y un completo equipamiento son los principales atributos con los que la marca pugnará por un lugar protagónico.
