Desde la histórica primera visita de Juan Pablo II en 1982 a la próxima de León XIV, repasamos los vehículos fabricados en el país para transportar a los pontífices.
En las próximas horas, el papa León XIV llegará a nuestro país para realizar una visita que se extenderá del 8 al 11 de noviembre. Al igual que ocurrió durante las dos históricas visitas de Juan Pablo II en la década de 1980, el actual pontífice se trasladará para cumplir con sus actividades a bordo de un papamóvil de producción nacional.
En esta oportunidad, se trata de dos unidades Toyota Hilux fabricadas en el complejo industrial de Zárate, que fueron equipadas y acondicionadas de acuerdo con los requerimientos del Vaticano por Vallé Equipamientos. La compañía cuenta con 70 años de trayectoria en el carrozado y equipamiento vehicular y está certificada por Toyota Motor Corporation de Japón.
Ambas unidades conservan el motor turbodiésel de serie y utilizan carrocería de cabina simple. Esta configuración permite disponer de un mayor espacio en la parte posterior, donde se ubicarán el Papa y sus acompañantes.
Para responder a las exigencias de una carga superior en el sector trasero y a una distribución de pesos particular, fue necesario realizar modificaciones en el sistema de suspensión, especialmente en los elásticos y amortiguadores.

El diseño también contempló dimensiones específicas para los asientos y los espacios de circulación. Además, se incorporó una apertura lateral que permitirá facilitar el contacto de León XIV con el público durante sus desplazamientos.
Las dos Hilux presentan una terminación blanca, con detalles dorados y el escudo papal reproducido en sus puertas.
Una de las unidades se encuentra en la provincia de Córdoba, bajo custodia de Gendarmería Nacional, mientras que la segunda fue presentada por Toyota al nuncio apostólico en la Argentina, monseñor Michael Wallace Banach.
Con estas dos Toyota Hilux, ya son cinco los papamóviles de producción nacional. Los otros tres fueron utilizados por Juan Pablo II durante sus viajes de 1982 y 1987.
Repasamos su historia.
Primera visita
En junio de 1982, en plena Guerra de Malvinas, Juan Pablo II realizó su primera visita a la Argentina. El pontífice llegó a nuestro país luego de visitar Inglaterra, con la intención de mediar en el conflicto del Atlántico Sur.
La visita se decidió con apenas dos semanas de anticipación. Ante la premura, el Arzobispado de Buenos Aires solicitó al Automóvil Club Argentino (ACA) que acondicionara un vehículo de auxilio mecánico para transportar al Sumo Pontífice. El club donó una grúa Ford F-350 modelo 1981, que fue transformada de acuerdo con los requisitos de seguridad e imagen establecidos por el Vaticano.
En el proyecto trabajaron empleados del ACA, quienes, dada la urgencia del encargo, realizaron las tareas ad honorem y en jornadas continuas de 24 horas. También colaboraron la empresa metalúrgica Battegazzore Hermanos S.A., especializada en blindajes y cajas de seguridad, y Santa Lucía Cristales.
La transformación implicó retirar la grúa instalada en la parte posterior del camión y reemplazarla por el habitáculo destinado al Papa. El piso estaba conformado por una plancha de hierro y una placa de madera de quebracho de ocho centímetros de espesor, cubierta por una alfombra roja. En su interior se dispuso un asiento giratorio blanco para el pontífice y cuatro bancos destinados a sus acompañantes, entre ellos las autoridades eclesiásticas argentinas.

El habitáculo estaba rodeado de cristales antibalas y cumplía con las estrictas normas de seguridad establecidas por el Vaticano. Estas precauciones cobraban especial relevancia luego del atentado sufrido por Juan Pablo II en mayo de 1981, cuando fue atacado a balazos en la Plaza de San Pedro, en un intento de acabar con su vida.
Para proteger al pontífice de las inclemencias del tiempo, el Papamóvil también contaba con un techo de lona, decorado con los colores del Vaticano: blanco y amarillo.
La visita se concretó el 11 de junio y la permanencia de Juan Pablo II en el país se extendió durante apenas 31 horas.
Este primer Papamóvil, que actualmente integra el patrimonio del Museo Histórico del ACA, volvería a prestar servicio durante la segunda visita del Papa, en 1987. Además, fue cedido especialmente a Bolivia para el viaje que el pontífice realizó a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en mayo de 1988.
Segunda visita
Entre el 6 y el 12 de abril de 1987, Juan Pablo II realizó su segunda visita a la Argentina. Durante su estadía recorrió Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario.
Al Ford F-350 utilizado en 1982 se sumaron otros dos Papamóviles, especialmente construidos para la ocasión: una Chevrolet C-10, acondicionada por SEVEL Argentina en su planta de El Palomar, y una Renault Trafic, desarrollada en la fábrica de Santa Isabel.
Papamóvil Chevrolet C-10
Para la visita de 1987, SEVEL Argentina fue seleccionada para construir un nuevo Papamóvil destinado a los desplazamientos de Juan Pablo II. Como la automotriz no contaba con licencia para fabricar un vehículo de servicio de mayor capacidad que la pick up Chevrolet C-10, fue necesario recurrir a una unidad usada que reuniera las características requeridas.
La elegida fue un camión liviano Chevrolet C-30, de los fabricados por General Motors Argentina entre 1969 y 1973. Su principal ventaja era contar con un eje trasero equipado con ruedas duales, una configuración necesaria para soportar el peso del habitáculo blindado.
La unidad pertenecía originalmente a un repartidor de soda de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe. Una vez trasladada a la planta de SEVEL Argentina, fue completamente desarmada para su reacondicionamiento. Sobre el chasis del C-30 se montó la cabina de una Chevrolet C-10 Custom Deluxe, modelo que SEVEL fabricaba bajo licencia de General Motors Corporation desde 1985 en su planta de Ferreyra, provincia de Córdoba.

Una vez completada la transformación, con la caja de cristales blindados, los sillones instalados en la cúpula y el piso de madera dura, el Papamóvil alcanzó un peso de 4.500 kilogramos. Esta particularidad obligó a recurrir a un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea para trasladarlo entre las distintas localidades cuando los desplazamientos por tierra implicaban recorrer largas distancias.
Las seis cubiertas recibieron un tratamiento especial denominado Tyrfil, destinado a evitar pinchaduras y reventones. Cada neumático tenía un peso aproximado de 100 kilogramos.
Las exigencias de seguridad también incluyeron exhaustivos controles en la base aérea de El Palomar y en el acceso a la Nunciatura. Asimismo, personal de la Policía Federal realizó pruebas balísticas para comprobar la resistencia de los cristales blindados.
Superadas las verificaciones, el Papamóvil recibió la aprobación de la Presidencia de la Nación, la Nunciatura y la Policía Federal.
La Chevrolet trasladó a Juan Pablo II por las ciudades de Buenos Aires, Viedma, Tucumán, Salta y Paraná. También cruzó el Río de la Plata para acompañarlo durante su visita a la República Oriental del Uruguay.
Actualmente, esta unidad se exhibe en el Salón del Automóvil del Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, en la ciudad de Luján.
Papamóvil Renault Trafic
El otro vehículo construido para la visita de 1987 fue desarrollado por Renault Argentina en su fábrica de Santa Isabel, a pedido del arzobispo de Córdoba, monseñor Francisco Primatesta.
La base elegida fue un Trafic Furgón largo, equipado con el motor de 1.995 cm³. Para adaptarlo a su nueva función, fue transformado en una configuración tipo pick up, que permitió instalar en la parte posterior una cúpula vidriada de seguridad destinada a transportar al Sumo Pontífice.
La estructura de la cúpula fue construida con perfiles de acero soldados y equipada con cristales antibalas de seguridad, de acuerdo con los más exigentes estándares internacionales de protección.

Una de las condiciones del proyecto fue limitar la altura total del vehículo a 2.700 milímetros, de manera que pudiera ser transportado por avión a las distintas localidades del país incluidas en el itinerario papal.
En la parte posterior del chasis se instaló el habitáculo con los cristales blindados. Al igual que en el caso de la Chevrolet, los neumáticos recibieron el tratamiento antipinchaduras Tyrfil.
El Papamóvil Renault Trafic trasladó a Juan Pablo II por las provincias de Buenos Aires (Bahía Blanca), Córdoba, Santa Fe y Corrientes.
Una década más tarde, en 1997, volvió a prestar servicio durante la segunda visita del pontífice a Brasil.
En la actualidad, este singular vehículo forma parte de la colección del Museo de la Industria Brigadier Mayor Juan Ignacio San Martín, de la ciudad de Córdoba.
