Dark Edition es la más actualizada versión del Basalt, el auto más reciente que Citroën presentó en Argentina. Con un estilo original, bajo consumo y funcionalidad apuesta a lograr un lugar protagónico en el competitivo segmento de las SUV pequeñas.
En enero de 2025, Stellantis presentó en el país el Citroën Basalt, tercer vehículo del proyecto C-Cubed integrado también por el C3 y el C3 Aircross con los que comparte la plataforma CMP (Plataforma Modular Común). Fabricado en la planta brasileña de Porto Real, fue lanzado originalmente con dos motorizaciones nafteras (un turbo de 999 cc y un atmosférico de 1.587 cc) y tres versiones de equipamiento.
En una primera mirada, el diseño del Basalt cuesta definirlo. ¿Deportivo, familiar, funcional? Difícil establecerlo en una categoría precisa. Podríamos decir que tiene un poco de cada una de esas variables, pero sin asumir una identidad determinada como sí es el caso de sus hermanos de plataforma. Según el punto de vista del observador, podemos encontrar diferentes personalidades. La vista de tres cuarto trasera nos remite a un hatchback deportivo por la marcada inclinación del portón, pero si lo vemos del lateral nos resulta un típico SUV familiar, relativamente alto con buen despeje y espacio para transportar pasajeros y equipaje.

Sí asumimos las definiciones contemporáneas, deberíamos decir de que se trata de un B-SUV Coupe, es decir una SUV chica de aspecto deportivo. Al margen de las definiciones, siempre discutibles, el Basalt hay que entenderlo dentro del alineamiento de Citroën, donde el C3 cumple el rol de entrada de gama, el C3 Aircross es la opción familiar y el Basalt la deportiva.
Lo que también podemos afirmar es que su diseño no pasa desapercibido. En la primera oportunidad que repostamos combustible, un motociclista exclamó: “¡qué caño!, anda groso, ¿no?”. La segunda vez sorprendimos al playero quien no ocultó su curiosidad: “¡qué lindo! ¿Es suyo, jefe?”. Lamenté decir que no.
El nuevo producto de la marca francesa no solo comparte la plataforma mecánica con los otros Citroën, sino también algunos de sus componentes de carrocería, como paneles de puerta, guardabarros delantero, capó y ópticas delanteras, algo lógico en función de maximizar recursos y optimizar la escala industrial.

El frontal denota fortaleza con su paragolpes lanzado y su grilla hexagonal generosa dividida en el centro para alojar la patente. Esta apertura se combina con la superior con dos barras horizontales que se quiebran en el centro para formar el doble chevrón y que continua en los extremos con las luces diurnas y de giro envolventes.
En el lateral, el capó evidencia una suave pendiente, la línea de cintura alta se eleva levemente hacia atrás y hace un quiebre en la puerta trasera para continuar en una moldura plástica donde se une con la extensión del marco superior de la puerta. El techo describe un arco que se acentúa hacia la mitad de la puerta trasera y continua en la luneta integrada al portón trasero. El remate del portón genera una especie de spoiler que dinamiza esa zona.
La base está protegida por una moldura plástica que recorre todo el lateral y se combina con los paragolpes y los pasaruedas.

La distancia entre ejes de 2.645 mm y los voladizos cortos le aportan dinamismo a un auto de poco más de 4.300 mm de longitud.
La parte trasera es la que transmite mayor personalidad al conjunto. Las luces son de disposición horizontal, altas y envolventes, con una configuración volumétrica que se integra al panel del guardabarros trasero.
Una edición especial
La unidad que probamos pertenece a la edición Dark Edition, una serie limitada presentada en octubre de 2025 basada en la versión Shine, pero con detalles de exclusividad como el color de la carrocería Sting Grey, combinado con techo negro, al que se suman las opciones Negro Perla Nera, Gris Grafito y Gris Artense (también combinable con techo negro). Sutiles detalles en André Red (un color que homenaje al creador de la empresa) en el borde del deflector, en la grilla inferior y en la moldura del lateral sobre el parante C, realzan el carácter exclusivo de esta versión. El conjunto se combina con las llantas de aleación negras de 16 pulgadas y se identifica externamente con los emblemas ubicados en las puertas delanteras debajo de los espejos.

Apenas ingresamos, la identidad de esta versión se hace visible en un calco aplicado en el zócalo de las puertas delanteras. Los 208 mm de altura libre al suelo se evidencian en la posición de manejo relativamente alta.
Los detalles de exclusividad del Dark Edition se reflejan también en el habitáculo donde predominan los tonos oscuros que contrastan con el André Red presente en la costura del volante, de la funda de la selectora de cambios, del tapizado superior del panel de instrumentos y de las butacas. Los pedales deportivos en negro con acabados plateados y las alfombras de diseño especial aportan otros detalles de exclusividad.
En el habitáculo se combinan diferentes texturas y materiales como plásticos brillantes o satinados en los paneles de puerta e instrumentos, los asientos tapizados en cuero y el volante revestido en el mismo material. Un detalle de confort es el apoyabrazos de la butaca del conductor.

La buena distancia entre ejes garantiza un buen espacio para los ocupantes de las plazas traseras. Si bien no posee una gaveta con tapa, sí hay una consola central con dos apoya-vasos, una bandeja para el móvil y otra para objetos varios. Los comandos de calefacción y ventilación son táctiles y fácilmente identificables.
Algo que ya habíamos notado al probar C3 Aircross es la mala ubicación de las cuatro teclas que activan la velocidad crucero, el modo Sport, las trabas de puertas y el bloqueo de las ventanillas. A la izquierda y en la parte inferior del panel quedan fuera del campo visual y su accionamiento implica inclinar el cuerpo y alejar la vista del camino.

El panel de instrumentos es configurable en seis opciones de visualización totalmente digitales. Es relativamente chico y contrasta con la pantalla de infotainment de 10 pulgadas.
El espacio del baúl de 490 litros es generoso, la tapa del portón trasero abre hacia al borde del paragolpes facilitando el acceso o guardado del equipaje. El volumen puede incrementarse hasta 1.540 litros rebatiendo los asientos traseros.


El equipamiento de seguridad incluye frenos ABS con repartidor electrónico de frenado (REF) y ayuda al frenado de urgencia (AFU), control de estabilidad (ESP), control de tracción (ASR), ayuda al arranque en pendiente, airbags frontales para conductor y pasajero y airbags laterales delanteros.
Consumo, pulgar arriba
El Basalt Dark Edition está impulsado por el motor GSE (por Global Small Engine) de 999 cc, de tres cilindros turboalimentado que comparte con la versión Shine. El propulsor entrega una potencia de 120 cv a 5.750 rpm y un torque de 200 Nm a 1.750 rpm y está acoplado a una caja automática CVT de siete relaciones. La transmisión ofrece la posibilidad de selección manual. Por su parte, la conducción en modo Sport permite aprovechar más la potencia y el torque del motor cuando se necesitan respuestas más ágiles y rápidas.

Uno de los grandes ítems a favor del Basalt es su consumo. En ruta, a un promedio de 110 km/h, necesitó 7,5 litros de combustible para recorrer 100 kilómetros, mientras que en ciudad consumió 10,5 litros para la misma distancia.
En diciembre pasado, el Basalt se posicionó como el segundo auto más vendido de Citroën en Argentina, a pocas unidades del C3. Su lanzamiento contribuyó a que la marca francesa alcanzara el 4,2% de participación, su mejor resultado desde 2014. Aunque aún lejos del top ten nacional, el más reciente producto del doble chevrón tiene margen para escalar. Un diseño llamativo, un equipamiento completo para su categoría, buen espacio interior y bajo consumo son sus atributos para lograrlo.
